Reverso vital:

La forma se ablanda.

Tras la línea tensa, el cuerpo reaparece. No como anatomía reconocible, sino como presencia cambiante.
El pez no se impone: se insinúa. No es figura definida, sino masa que se curva y se transforma.
Trabajo la escultura como si hubiese emergido, no como si hubiese sido diseñada. Las superficies no son exactas. Se adaptan. Se expanden.
Nada es rígido. Todo parece crecer desde dentro.
Aquí no se articula ni se irrumpe. Se expande.
En este cruce dialogo con Moore, Arp y Sonja Ferlova.

La fluidez ha sido necesaria. Ahora aparece la fisura.