Indestructible esperanza:

La lógica pierde dominio

Después de la reducción, algo irrumpe. El pez ya no responde a una regla ni a una lógica visible. Se desplaza de sí mismo.
No obedece a su anatomía. Se altera, se superpone, se contradice. Lo reconocible convive con lo extraño sin explicación.
Trabajo la escultura como un territorio interior. No busco coherencia: permito fricción.
Ya no es estructura ni presencia autónoma. Es imagen inestable.
En este cruce dialogo con Giacometti, Oppenheim y Bellmer.

La inestabilidad ha sido interior. Ahora será estructural.