Eco de las Mareas – La devolución del Océano:

El territorio absorbe la forma.

La obra no representa una cala. La desplaza. Arena, residuos y registro documental se reorganizan dentro del espacio expositivo sin perder su condición original. No hay escenografía: hay fragmento.
El pez reaparece como resto insinuado, casi borrado entre desechos. La suela no simboliza; ocupa. El bloque de cristal no ilustra; introduce tensión entre peso y fragilidad. La proyección no explica: certifica el gesto.
La escultura deja de afirmarse como objeto autónomo y se convierte en situación territorial. El lugar no es fondo. Es materia activa.
En este cruce dialogo con Smithson, Heizer y De Maria.

El territorio se expande. Ahora la forma atrapa