

Macchina Piscis:
El volumen se convierte en impulso.
La forma ya no se analiza. Se proyecta. El pez no se detiene a comprenderse: avanza. Se multiplica, deja estelas. No importa tanto lo que es, sino la dirección que impone.
Trabajo la escultura como una secuencia de impulsos. La forma no se descompone para entenderse, sino para intensificarse. Cada repetición es un rastro; cada deformación, la huella del movimiento.
En este cruce dialogo con Boccioni, Balla y Thayaht.
La forma ha sido empujada al extremo. Lo siguiente no será construirla, sino señalarla.



