
Miro el presente como un archivo y convierto hallazgos del litoral en un registro material del Antropoceno: obras de fotografía, escultura e instalación con madera arrastrada por el mar, hierros y cerámicas erosionadas. La materia es el centro y el mar, un agente que nos devuelve lo arrojado.
Más que explicar, el proyecto invita a mirar y a leer en la costa la huella humana.
Introducción
Arqueologías del Antropoceno: fragmentos de un planeta herido nació durante un paseo por la costa mientras preparaba y buscaba inspiración para una actuación de Land Art como parte de otro de mis proyectos. Ese recorrido, documentado en una instalación previa, no formaba aún parte de Arqueologías del Antropoceno, pero se convirtió en el gesto inicial que dio origen a este nuevo trabajo, como una deriva o escisión inesperada del proyecto anterior.
Durante ese paseo, en un tramo erosionado del litoral, la arena dejaba al descubierto capas donde la materia natural y el residuo humano convivían como si fueran geología: plásticos fundidos, metales oxidados, hormigón, pigmentos, fibras con apariencia fósil. No eran ruinas del pasado, sino residuos del presente convertidos en estrato. Ese paisaje funcionaba como un archivo vivo que registraba, en su propia materia, la huella humana sobre el territorio.
La muestra está organizada en cuatro secciones temáticas interconectadas, que trazan un recorrido progresivo desde el hallazgo hasta la metáfora crítica:

Lo que la marea no quiso llevarse
Esta sección abre el recorrido de «Arqueologías del Antropoceno: fragmentos de un planeta herido», transformando los restos recolectados en una cala de la isla en objetos reales expuestos como hallazgos.



