Ensamblaje

«Nautilos del abismo«:

Transformando lo cotidiano y lo encontrado en arte

Después de la ruptura, no quise volver a empezar desde cero.
El Ensamblaje no borra el pasado: lo incorpora.
Aquí el pez ya no surge de una sola materia.
Se construye con fragmentos, restos, elementos que han tenido otra vida.
Cada pieza arrastra su historia, su desgaste, su memoria.
Trabajo sumando, no depurando.
Acepto la imperfección, la contradicción, el encuentro forzado entre materiales.
La forma no se impone: se negocia.
El pez vuelve a aparecer, pero ya no como unidad.
Es un cuerpo hecho de partes.



Aquí la forma se reconstruye a partir de lo que permanece.



El ensamblaje llevó la escultura a otro nivel al incorporar objetos reales, borrando la frontera entre arte y vida cotidiana. Los artistas no esculpían: componían con lo que encontraban.

La forma ha sido recompuesta. Ahora quiere liberarse del objeto y convertirse en gesto puro.