

Nautilos del abismo:
Los fragmentos conviven.
La descomposición no desaparece. Se reorganiza. El pez ya no procede de una sola materia ni de un solo gesto. Se compone con restos, piezas desplazadas, elementos que ya existían.
Nada es neutro. Cada fragmento trae su desgaste, su procedencia.
Trabajo sumando, no limpiando. Las uniones no ocultan la diferencia. La tensión permanece visible.
La forma no domina: se negocia.
El pez reaparece como cuerpo discontinuo.
En este cruce dialogo con Nevelson, Roth y Miró.
El objeto ha sido integrado. Ahora el gesto toma el control.



