Informalismo

«Pecio«:

La belleza en el caos y la imperfección

Después de sentir la forma como organismo, apareció la necesidad de romperla.
El Informalismo no busca equilibrio ni belleza: busca verdad material.
Aquí el pez ya no se reconoce ni se intuye.
Ha sido erosionado, golpeado, alterado.
La materia toma la palabra y desplaza a la forma.
Trabajo sin plan previo.
Dejo que el material reaccione, que se resista, que marque su propio límite.
La escultura no se construye: ocurre.
No hay dibujo ni estructura.
Solo gesto, presión y huella.



La materia sustituye a la forma y habla por sí misma.



El informalismo apostó por una expresión directa de la materia y el gesto, rechazando la forma tradicional y la composición racional. Quienes trabajaron este estilo no buscaban representar algo reconocible, sino provocar una experiencia inmediata con la materia.

La materia ha hablado. Ahora necesita recomponerse con fragmentos del mundo.