Arte Biomórfico

«Reverso vital«:

La fluidez y la interconexión de la naturaleza

Después de trazar la forma como línea, sentí la necesidad de volver al cuerpo.
No a un cuerpo anatómico, sino a uno orgánico, cambiante, casi natural.
En el Biomorfismo el pez reaparece sin imponerse.
No se reconoce del todo, pero se intuye.
Es volumen erosionado, forma nacida del tiempo.
Trabajo la escultura como si hubiese sido encontrada y no creada.
Las curvas no buscan perfección: buscan equilibrio vital.
La materia parece haber crecido por sí sola.
Aquí la forma no se construye ni se sueña.
Late.



Aquí la forma vuelve a ser cuerpo, pero un cuerpo vivo.



El biomórfismo exploró formas inspiradas en procesos naturales, alejándose de la geometría rígida para recuperar la sensación de organismo y crecimiento. En este punto, los artistas coincidieron en entender la forma como un ser vivo en transformación.

El cuerpo ha regresado. Ahora la materia quiere romperse, desgarrarse, hablar desde la herida.