Surrealismo
«Indestructible esperanza«:
El reino de los sueños y lo irracional
Después de reducir la forma a su esencia, apareció la necesidad de soñar.
El Surrealismo no busca ordenar ni depurar: busca revelar.
Aquí el pez ya no responde a la lógica ni a la razón.
Se transforma, se fragmenta, se desplaza de su propio cuerpo.
No obedece a la anatomía, sino al impulso interior.
Trabajo la escultura como un territorio mental.
Las formas no se explican: se intuyen.
Lo reconocible convive con lo extraño sin necesidad de justificarse.
El pez deja de ser estructura o presencia.
Ahora es símbolo en tránsito.
“La forma abandona la razón y se entrega al inconsciente.”
El sueño ha deformado la forma. Es tiempo de que la materia comience a hablar por sí misma.















