Constructivismo

«Acero púrpura«:

Arte y revolución. La forma también es ideología

El equilibrio da paso a la responsabilidad.
El Constructivismo no se conforma con ordenar la forma: quiere ponerla a trabajar.
Aquí el pez deja de ser símbolo y se convierte en estructura.
No se posa sobre el espacio: lo atraviesa.
La escultura ya no se contempla desde fuera, se entiende desde dentro.
Trabajo con la lógica del ensamblaje y la tensión.
La forma se construye a la vista, sin ocultar uniones ni esfuerzos.
Cada elemento existe porque sostiene a otro.
La escultura no representa una idea.
La ejecuta.



Aquí la forma se convierte en función.



El constructivismo ruso propuso un arte ligado a la construcción, la industria y la transformación social, eliminando lo decorativo en favor de lo estructural. Los artistas coincidieron en una idea esencial: la forma debía responder a una necesidad real.

La estructura ya se sostiene. Ahora puede desprenderse de toda referencia y buscar su esencia pura.